Redacción / Tlapa. La comunidad me’phaa Huixtlatzala, en Zapotitlán Tablas, se ha convertido en un símbolo del olvido en Guerrero. Tras una tensa jornada de búsqueda este 24 de febrero, el colectivo Luciérnaga y el Centro Tlachinollan confirmaron la desolación: más de 150 familias han huido por la violencia, dejando atrás casas destruidas y vehículos calcinados.

El recorrido, resguardado por la Guardia Nacional y el Ejército, enfrentó bloqueos de supuestas policías comunitarias que restringieron el acceso a puntos clave. Mientras en la cabecera municipal se celebraba el Día de la Bandera, las familias encaraban el riesgo con una consigna clara: «No venimos a pedir permiso, venimos a buscar».

La región de la Montaña de Guerrero atraviesa una crisis humanitaria donde el desplazamiento forzado y el control territorial de grupos armados impiden la justicia. La jornada terminó suspendida, dejando una pregunta punzante sobre qué secretos guardan aún esas tierras privadas donde se negó el paso.




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