Redacción / Acapulco. La crisis de infraestructura en Acapulco tiene un nuevo epicentro: la Unidad Habitacional Colosio. Vecinos denuncian un foco de infección por aguas negras estancadas que ya compromete la salud de estudiantes y adultos mayores. Bajo el implacable sol del puerto, los desechos aceleran su descomposición, elevando el riesgo de brotes gastrointestinales y dermatológicos.

Este colapso del drenaje no es fortuito; refleja el rezago histórico de la CAPAMA en zonas de alta densidad poblacional, un problema que se ha agudizado tras los daños estructurales dejados por fenómenos meteorológicos recientes en la zona Diamante.

Para las familias de la Colosio, la inacción gubernamental se traduce en un riesgo sanitario inminente en plena temporada de calor. Los colonos exigen saneamiento inmediato y reparaciones de fondo, advirtiendo que, de no haber respuesta, la protesta social será el siguiente paso ante una negligencia que ya resulta insostenible.




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