Redacción / Chilpancingo. A casi dos años del huracán John, el tramo federal Chilpancingo-Chilapa, cerca de Tixtla, sigue siendo una trampa mortal. Pese a ser la arteria vital que conecta la zona Centro con la región Montaña, la rehabilitación «superficial» realizada en 2024 colapsó en menos de un mes, dejando la vía reducida a un solo carril cerca de los entronques a Ojitos de Agua y Los Terreros.

La indignación ciudadana crece ante la parálisis de dependencias como CICAEG, SDUOPyOT y la SICT. Mientras el gobierno federal prioriza otros puntos, los transportistas de rutas como Almolonga maniobran al borde del barranco.

Este abandono institucional no solo frena la economía local, ya ha provocado múltiples accidentes, en especial de motociclistas que pierden el control en la curva norte-sur.




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