Redacción / Chilpancingo. En un despliegue interinstitucional, autoridades de los tres órdenes de gobierno clausuraron dos establecimientos de giros rojos, tras supervisar ocho locales clave en la ciudad.

La supervisión, que integró al Ejército, Guardia Nacional y Policía Estatal, no fue de rutina: en uno de los negocios se localizó a una menor de edad, mientras que el segundo operaba en la clandestinidad administrativa, sin documentos ni respeto a los horarios.


Este endurecimiento de la vigilancia ocurre en un contexto crítico para Chilpancingo, donde la estrategia de seguridad busca recuperar el orden público y frenar conductas de riesgo.

El Ayuntamiento advirtió que estas inspecciones serán permanentes. Esta medida resuena como un paso necesario hacia una convivencia social más segura y bajo estricta legalidad.



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